El tratamiento de manchas con láser es una solución eficaz para eliminar y difuminar las manchas cutáneas, logrando una piel más uniforme, luminosa y rejuvenecida.
Actúa sobre las manchas provocadas por el sol, la edad, el acné o los cambios hormonales, ofreciendo resultados visibles desde las primeras sesiones.
Dependiendo del tipo de mancha y del estado de la piel, se recomiendan entre 2 y 3 sesiones, aunque en algunos casos una sola sesión puede ser suficiente.
Cuando se trata de melasma (manchas hormonales difusas o profundas), el láser no siempre es la mejor opción, ya que puede existir riesgo de hiperpigmentación postinflamatoria.
En estos casos, recomendamos un tratamiento alternativo con peelings químicos, que actúan de forma más progresiva y segura para equilibrar el tono de la piel.